The Sandman: el sueño de una nueva forma de escribir cómic

Un día, alguien le pidió a Neil Gaiman que resumiese en una sola línea el argumento de su serie de cómics The Sandman. Tras pensárselo, Gaiman respondió: “El rey de los sueños aprende que uno debe cambiar o morir; y luego toma su decisión”. El cambio es precisamente, un actor fundamental en esta obra, y no sólo por su presencia en la historia: The Sandman fue un factor activo en las dramáticas transformaciones a las que se vio sometido el mundo del cómic a finales del siglo XX, y uno de los motores de la evolución (aún lejos de haber finalizado) de la percepción de este medio por parte del público en general. A medida que las nuevas entregas de la saga iban ganando en publicidad y expectación, The Sandman empezó a ganarse el prestigio del que ya gozaban grandes mitos de los cómics como Watchmen o Maus, pero llegó incluso más lejos: el lirismo de su narrativa y el romanticismo de algunos de sus personajes logró atraer a toda una generación de jóvenes ansiosos de encontrar nuevos iconos creativos, y la profundidad, madurez y sutileza de las historias captó a un público más familiarizado con el lenguaje literario que el de los cómics. En contra de lo habitual, las ventas de Sandman fueron excepcionales entre el público femenino, y comentarios de la obra empezaron a aparecer en prestigiosas revistas de información general o literarias. El responsable de toda esta revolución fue Neil Gaiman, guionista de la serie, y uno de los contadores de historias más reconocidos del cómic contemporáneo.

Contenido:

Sobre Neil Gaiman
El argumento
La técnica narrativa
Los artistas gráficos
La edición
Las obras complementarias
El Gaiman post-Sandman
A modo de conclusión
Enlaces

SOBRE NEIL GAIMAN


Fotografía © 1995 Kelli Bickman

La formación literaria de Neil Richard Gaiman (Porchester, 1960) se remonta a cuando devoraba de niño las obras de Tolkien, Moorcock, Lewis y Chesterton, a las que siguieron las de grandes autores de ciencia ficción como Lovecraft, Ellison o Delany. A principios de los 80 se labró una pequeña carrera como periodista mediante la elaboración de entrevistas y críticas literarias. En 1984 comenzó su verdadera carrera como escritor con un libro sobre la biografía de Duran Duran. A este curioso primer trabajo le siguieron colaboraciones en revistas, un libro sobre la serie Guía del Autoestopista Galáctico y la colaboración literaria con el autor inglés y amigo personal Terry Pratchett: la novela humorística Good Omens.

También en la década de los 80 tuvo lugar la introducción de Gaiman al mundo de los cómics, de la mano de un padrino excepcional: Alan Moore, uno de los guionistas más respetados y celebrados del medio. Gaiman sustituyó a Moore en el guión de la serie Miracleman, y a finales de los 80 participó en algunas entregas de la publicación de culto 2000AD.

En colaboración con Dave McKean, artista plástico y amigo personal, publicó sus primeras novelas gráficas: Violent Cases, Signal to Noise y The Tragical Comedy or Comical Tragedy of Mr. Punch. Durante esta época Gaiman empezó a darse a conocer tímidamente en el mundo de los cómics, aunque fue en 1987 cuando su trayectoria como guionista de cómics cambió completamente, al publicar su obra más importante hasta el momento: The Sandman.

EL ARGUMENTO

En la saga de Sandman han participado grandísimos artísticas visuales y  ofrece algunas viñetas de una gran belleza, pero es realmente su guión el que la ha convertido en un referente de la historia del cómic.

A modo de sinopsis, The Sandman narra unos 70 años en la existencia del Señor de los Sueños (conocido por, entre otros, los nombres de Morfeo, Sandman, Kai'chul o, simplemente, Sueño), desde que es capturado por unos ocultistas que pretendían encerrar a su hermana, la Muerte, hasta que se se ve obligado a tomar una decisión trascendental que afectará por completo al mundo de los Sueños. En este tiempo tienen lugar una serie de acontecimientos que, de una forma o de otra, afectan al mundo de los Sueños o al mismo Morfeo, y que a menudo tienen que ver con su familia: Los Eternos.

Aunque se puede clasificar dentro del género fantástico, existen muchas  variaciones de género, atmósfera y estilo a lo largo del desarrollo de  la saga: es frecuente las incursiones en los géneros terroríficos, históricos y dramáticos, además de constantes pinceladas de comedia. A pesar de esto, hay un elemento de cohesión narrativa en todo el relato: el sueño, entendido tanto como un estado mental de los personajes como un espacio real en el que se desenvuelven los acontecimientos. Con la excepción de algunos álbumes fuera de la serie regular, prácticamente todo el argumento se desarrolla, o tiene que ver, con Morfeo, al mismo tiempo señor del reino de los sueños y representación antropomórfica del sueño mismo, o sus dominios.

Organización narrativa 

La publicación del cómic en entregas periódicas de periodicidad y longitud fija obligó a Gaiman a una rígida estructuración y partición de la historia. Lejos de reducir la calidad de la obra, Gaiman asume esta limitación y la utiliza de distintas maneras: en algunos casos, cada entrega es una historia autoconclusiva con estilo narrativo y equipo artístico propios, y en otros casos cada entrega es continuación natural de la anterior, y se hace uso del antiguo pero eficaz recurso de hacer coincidir el final con un punto climático, manteniendo la tensión del lector entre entregas. 

Además de esta estructuración hay otra de nivel superior, en la que un conjunto de entregas conforma una unidad argumental o conceptual. Es lo que los lectores acabaron denominando arco argumental. Gaiman dotó de personalidad y concepto propio a cada arco argumental, hasta el punto de que adquieren cierta autonomía narrativa: aunque todos forman parte de una historia global, desarrollan suficiente material argumental propio como para ser leídos de forma independiente.

Sinopsis de los arcos argumentales


Página dibujada por Miguelanxo Prado

Preludios y Nocturnos. Los primeros cómics de la serie narran cómo Morfeo, la representación antropomórfica del sueño, es capturado por un grupo de ocultistas que pretendían capturar a la Muerte. Es recluido durante 70 años, y tras su escape, debe iniciar una desesperada búsqueda de los atributos de su poder: un yelmo, una gema, y su bolsa de arena.

La Casa de Muñecas: Mientras Sueño reconstruye su reino, tiene lugar un acontecimiento singular: un nexo está atrayendo y entremezclando los sueños de un grupo de mortales, lo que supone una terrible amenaza para todo el reino de los sueños. Paralelamente, un niño aprisionado tanto en el plano físico como onírico jugará un papel fundamental en el devenir del Sueño.

País de Sueños: Compendio de relatos independientes en los que intervienen personajes o lugares del mundo de los sueños. Incluye una de las historias más premiadas de la serie: Sueño de una Noche de Verano, en la que se narra la relación entre Shakespeare y Morfeo.

Estación de Nieblas: Sueño es llamado a una entrevista con Lucifer, en la que le informa de su decisión de dimitir como Señor del Infierno, y le hace entrega de las llaves que abren las puertas del infierno. Sueño tendrá que decidir cuál de los entes que aspiran al liderazgo de los dominios de Lucifer es merecedor de tal carga.

Un Juego de tí: Un extraño ente conocido como El Cuco amenaza el universo onírico de una joven, y por extensión su vida, mientras que sus peculiares compañeros de edificio se embarcan en un peligroso viaje a los dominios de Sueño para salvarla.

Fábulas y Reflejos: Más historias independientes y autoconclusivas, en las que se narran algunos sucesos que forman parte de la historia global de la serie.

Vidas Breves: Sueño y Delirio se embarcan en la búsqueda del hermano pródigo. En su búsqueda desencadenarán una cadena de dramáticos sucesos que encaminan la serie hacia su climático final.

El Fin de los Mundos: Unos viajeros llegan a una extraña taberna en la que sus pintorescos habitantes narran historias y fábulas. 

Las Benévolas: Un ente persigue a Sueño en busca de venganza por los hechos de su pasado, en lo que es el desenlace de la serie. Casi todos los personajes presentados en las entregas anteriores juegan su papel en las dramáticas entregas finales, en las que el mundo del sueño parece desmoronarse ante la impotencia de Sueño.

El Velatorio: Final de la serie regular, y despedida a un miembro de la familia de los Eternos.

Influencias literarias

A pesar de su fama como guionista de cómics, la principal actividad creativa de Gaiman es la escritura de artículos y novelas, lo que, unido a su gran pasión por los autores clásicos de teatro y poesía, se refleja enormemente en la serie. Autores reales son invitados a participar en algunas historias: Shakespeare, por ejemplo, es el protagonista de dos de las mejores entregas. Por otro lado, la biblioteca de los sueños, un recinto del castillo de Morfeo en el que se guardan todos los libros que alguien haya imaginado escribir alguna vez, ofrece a Gaiman la oportunidad de homenajear y reinterpretar a sus autores favoritos. 

Existen también referencias a la llamada edad dorada del cómic de superhéroes, en la que Jack Kirby dio forma a la que sería la iconografía superheróica estadounidense durante décadas. Esto no deja de ser irónico, al tratarse Sandman de una serie posicionada casi en el otro extremo del espectro argumental con respecto a aquella generación de historietas. 

Personajes

Aunque el título de la serie hace referencia al personaje con mayor importancia argumental, Sueño, la obra despliega un impresionante elenco de personajes que gira en torno a Los Eternos: un grupo de entes, anteriores a los dioses, que encarnan algún aspecto de la existencia, los sentimientos, o el universo. A pesar de ser eternos, no son inmutables, y de hecho en el corto  intervalo de tiempo en el que se desarrolla la historia (menos de un siglo), los acontecimientos tienen un efecto dramático en algunos de los eternos.

En el arco argumental Estacion de Nieblas el autor muestra por primera vez a la familia completa, ofreciendo al lector un somero retrato de cada personaje.

Destino

Destino es el más viejo de los Eternos. Su atributo en un libro al que está encadenado, y en el que están detallados todos los acontecimientos que han ocurrido o que ocurrirán alguna vez. Sus dominios son jardines laberínticos que se bifurcan constantemente. Algunos dicen que es ciego; otros, que no puede hacer otra cosa que observar. 

Es el único de Los Eternos que no ha sido creado por Gaiman: fue concebido por Marv Wolfman y Berni Wrighston en el primer número de Weird Mystery Tales. Sin embargo, en manos de Gaiman, el personaje pasa a ser una especie de guía contemplativo y pasivo de los acontecimientos que giran a su alrededor, aunque a veces adopta el papel de catalizador involuntario. Es en el volumen noches eternas cuando su potencial como personaje se desarrolla por completo.

Muerte

Muerte acompaña a cada mortal dos veces en la vida. Habla con ellos al nacer pero como nadie recuerda lo que les dice, nadie sabe porqué, y les visita al final de sus vidas. Un día cada cien años, Muerte viste un cuerpo de mortal para comprender mejor lo que sienten las vidas que ella se lleva, para probar el amargo sabor de la mortalidad: este es el precio que ha de pagar por ser quien divide a los vivos de cuanto ha ocurrido antes, de cuanto ha de venir después. 

El personaje de Muerte gozó de una acogida tan extraordinaria que llegó a eclipsar al protagonista de la serie. En lugar de la típica representación siniestra u ominosa, Gaiman escogió dotar a Muerte del aspecto de una adolescente extrovertida y encantadora, vestida a la moda gótica-punk que se puso de moda a finales de los 80 y principios de los 90. Probablemente es uno de los motivos de que la serie tuviese un insual éxito entre el público femenino, que se identificó fácilmente con el personaje. 


Sandman, por M. Dringenberg y M. Jones III

Sueño

Sueño colecciona nombres como otros coleccionan amigos pero se permite pocos amigos. De todos  los Eternos, excepto quizás Destino, es el más consciente de sus responsabilidades, el más meticuloso en su ejecución.

Como protagonista, Sueño es el que más evoluciona a lo largo de la serie, aunque pocas veces abandona su actitud solitaria, taciturna e inquietante. Gaiman lo creó a su imagen y semejanza: alto, delgado, con ropas oscuras y pelo desaliñado. Le dotó además de unos profundos ojos como estrellas, que es el único atributo común a sus distintos aspectos, porque como todos los demás eternos, su apariencia se pliega a la cultura y las expectativas de quien le ve. 

Deseo

Es poco probable que ningún retrato de Deseo pueda hacerle justicia, ya verla (o verle) es amarle (o amarla) apasionadamente, dolorosamente, con exclusión de todo lo demás. Nunca objeto de posesión, siempre la poseedora (o el poseedor), Deseo es todo aquello que has deseado. Seas quien seas. Seas lo que seas.

Gaiman describe a Deseo de forma conscientemente ambigua: es al mismo tiempo él y ella. Para su aspecto se basa claramente en las mujeres estilizadas de Patrick Nagel, dotándoles de una seductora androginia. Manipula a su antojo a los seres bajo su influencia, a menudo con terribles consecuencias. Ni siquiera otros eternos se ven libres de sus actos. 

Desespero

Hermana gemela de Deseo, reina de un territorio desolado. Se dice que, esparcidas por su reino, hay multitud de ventanas suspendidas en el vacío, cada ventana permite contemplar una escena diferente. Cada ventana es, en nuestro mundo, un espejo. 

Desespero es el Eterno en el que menos profundiza Gaiman, pero la capacidad del personaje para transmitir una atmósfera inquietante y sórdida lo convierten en un gran recurso para las historias más oscuras de la serie. 

Delirio

Delirio es la más joven de los Eternos. Su reino está cerca y puede ser visitado; sin embargo, la mente humana no está hecha para comprender ese lugar y los pocos que han hecho ese viaje no han sido capaces de informar más que de pequeños fragmentos. Su apariencia es la más variable de todos los Eternos, que a fin de cuentas no son más conceptos envueltos en carne y hueso. Una vez, Delirio fue Delicia, pero eso fue hace mucho tiempo, incluso para un Eterno. A través de sus ojos disparejos, uno verde y el otro azul, ella ve el mundo de forma única. 

Delirio ofrece a Gaiman una oportunidad única para dejar volar su fértil imaginación. La interactuación de Delirio con otros personajes es siempre imprevisible y surrealista, y aunque le dota de una personalidad próxima a la de un niño, tiene una faceta grave e inquietante que, cuando aflora, la convierte en uno de los personajes más turbadores. 

Destrucción

Hace aproximadamente trescientos años, Destrucción abandonó su reino, su familia y sus responsabilidades. El resto de los hermanos acataron y respetaron su decisión...durante un tiempo. 

La importancia del personaje de Destrucción crece en paralelo con el desarrollo de la historia. Al principio ni siquiera conocemos su existencia, pero acaba convirtiéndose en el desencadenante de las climáticas últimas entregas. 

LA TÉCNICA NARRATIVA

Sandman no es sólo un relato lineal cerrado: en sus guiones, Gaiman invierte una gran proporción de páginas para dar forma a toda una mitología, en la que personajes humanos, entes sobrenaturales y seres variopintos, así como las relaciones que se establecen entre ellos y los lugares en los que se desenvuelven, se describen con precisión. Esto es uno de los mayores atractivos de la serie: el universo creado por Gaiman es independiente de la historia concreta que se narra en las páginas de la serie, por lo que cualquiera, tanto como otros profesionales del cómic como los lectores, pueden expandir y desarrollar esta mitología con sus propias historias, ya sean publicadas o imaginadas, a manera de lo que consiguieron ya dos modelos de Gaiman: C.S.Lewis y J.R.R.Tolkien.

En el proceso de gestación de la obra, Gaiman no deja nada al azar. Por lo que se puede deducir de las pocas páginas de los guiones de Sandman disponibles para el público, el autor planifica cuidadosa y detalladamente el contenido de las viñetas y las páginas, y le transmite a los dibujantes una descripción clara y completa de lo que deben dibujar. Evidentemente, la diversidad de dibujantes y entintadores ofrece un aspecto bastante heterogéneo a la serie, pero el control del guionista sobre aspectos visuales en los que otros dejan libertad al artista, como los encuadres, la disposición de viñetas o los detalles de ambientación, le confiere unidad al conjunto de la obra.

Gaiman es uno de los pocos autores de cómic modernos que, en determinadas historias, hace un uso intensivo de los cuadros narrativos. En parte esto se debe a las características del relato, que requieren una serie de explicaciones que difícilmente puede aportar el dibujo, pero también a la importancia que Gaiman le confiere al lenguaje: a menudo el estilo del texto se adapta a la atmósfera narrativa, no sólo en contenido, sino que también la tipografía cambia a menudo. La enorme importancia de la fase de rotulador, por tanto, es otra de las características de la serie: de hecho, muchos de los personajes protagonistas tienen una tipografía propia, que sugiere al lector un tono de voz concreto. No en vano el rotulador, Todd Klein, es, junto con McKean, de los pocos artistas que trabajaron en todas las entregas de la serie. 

LOS ARTISTAS GRÁFICOS

Neil Gaiman es el autor y guionista de toda la obra, pero en el apartado gráfico intervinieron una multitud de dibujantes, entintadores y coloreadores. Cada uno aportó algo de su personalidad al relato en el que trabajó, pero, desde luego, esto provoca que la serie tenga un aspecto bastante heterogéneo, e incluso pueda presentar una calidad gráfica variable. 


Portada de Dave McKean

Los únicos artistas que intervinieron en todos los cómics de la serie fueron el portadista y diseñador Dave McKean y el rotulista Todd Klein. Mención especial merece Sam Kieth, que Gaiman considera el co-creador del personaje Morfeo. 

Dave McKean

El artista plástico inglés Dave McKean había colaborado con Gaiman en varias ocasiones antes de Sandman. Para la serie, McKean se convirtió en el portadista y diseñador habitual, tanto de las entregas regulares como los tomos recopilatorios. El impacto que tuvo su trabajo en la serie fue tal, que contribuyó a reconsiderar la labor de los portadistas en una serie regular de cómics. Para que los aficionados pudiesen gozar de la inmensa creatividad y talento desplegados por McKean en la serie, se publicó un tomo recopilatorio (Sandman’s Dust Covers) en el que aparecen las portadas sin ningún tipo de rótulo, logotipo o cualquier otro elemento superfluo.

Todd Klein

Posiblemente Klein es el único artista de los cómics que se ha hecho famoso por su trabajo en rotulación. Ha ganado 12 de los 13 premios Eisner que se ha concedido a esta categoría, por lo que es, indiscutiblemente, el rotulista más laureado del medio. En Sandman desarrolló un estilo de bocadillo y tipografía característico para casi todos los personajes principales, y en numerosas historias adaptó el estilo de los cuadros narrativos a las características del relato. 

Sam Kieth

Del aspecto del personaje protagonista, Morfeo, es en buena parte responsable Sam Kieth, un artista norteamericano conocido por sus creaciones Maxx y Zero Girl. Su personal estilo le dotó a las primeras entregas de la serie de un aspecto bastante peculiar, pero abandonó la serie tras la tercera entrega, tras lo cual Mike Dringenberg y Malcolm Jones III retomaron el dibujo del personaje. 

LA EDICIÓN

Además de las entregas periódicas, la organización de la historia en arcos argumentales proporcionó a la editorial la excusa perfecta para sacar un tomo recopilatorio para cada uno de los arcos argumentales: fue la colección Sandman Library, uno de los lanzamientos más cuidados de DC. En cada tomo, además del material publicado en las entregas, se incluyen comentarios de los creadores del álbum, de otros autores invitados, bocetos preliminares y otro material complementario.

En un principio, Sandman fue publicado como cualquier otro tebeo de DC Cómics: papel de baja calidad, sistemas económicos de impresión, inclusión de publicidad... en definitiva, un formato bastante poco apropiado para una obra tan compleja y ambiciosa. En poco tiempo la serie pasó a editarse bajo la línea Vértigo, una colección de DC Cómics dirigida a lectores más maduros y exigentes de una mayor calidad en la edición. El asentamiento de este formato fue uno de los símbolos del frenético proceso de maduración de los contenidos de los cómics de finales de los 80, y bajo su sello su publicaron algunas de las series más paradigmáticas de esta revolución, como 100 Balas o Predicador.

Posiblemente uno de los contenidos adicionales más creativos y originales de los tomos recopilatorios de los arcos argumentales son los créditos. En ellos, Gaiman inventa pequeñas micro-biografías para cada uno de los integrantes del equipo creativo, que se complementan con fotografías distorsionadas de alguna forma por Dave McKean. Algunas de estos pequeños retazos biográficos son diminutas obras en sí mismas, especialmente en el tomo del arco argumental Estación de Nieblas, donde hay un mayor desarrollo de los semblantes biográficos y se ven complementados por inquietantes manipulaciones fotográficas a cargo de McKean.

LAS OBRAS COMPLEMENTARIAS

Además de los comics de la serie regular se publicaron diversas novelas gráficas que complementan y expanden el universo creado por Gaiman. 


Muerte, por K.Jones y M.Dringenberg

Los álbumes de Muerte

La popularidad de la que gozó el personaje de la hermana mayor de Sueño, Muerte, propició que Gaiman le dedicase dos obras independientes: Lo mejor de tu vida y El alto coste de la vida. Sus argumentos se engarzan con el de la historia principal, y permiten profundizar en la compleja personalidad del personaje.

Los Cazadores de Sueños

A finales de los 90 el ilustrador japonés Yoshitaka Amano se encargó de ilustrar un relato de Nail Gaiman en el que entremezcla la mitología nipona con las líneas argumentales básicas de su serie Sandman. Puede ser leído como un complemento de los cómics o como una obra aislada. Gaiman ha anunciado una versión en cómic de esta historia, ilustrado por P. Craig Russel, con motivo del vigésimo aniversario de la creación del personaje protagonista de las series.

Noches Eternas

Más de cinco años después del fin de la serie regular, Neil Gaiman y un puñado de reputados artistas realizaron una nueva novela gráfica sobre los eternos. Cada uno de los relatos breves está protagonizado por un eterno e ilustrado por artista distinto, lo que confiere una enorme diversidad gráfica al volumen. A destacar el relato protagonizado por Sueño, que está magníficamene ilustrado por el artista gallego Miguelanxo Prado, y que aclara múltiples aspectos de la mitología de la serie. 

Reinterpretaciones de otros autores

Cuando Sandman se convirtió en un éxito sin precedentes, y dado el carácter limitado de la serie, diversos autores empezaron a ofrecer su propia visión de la mitología de Gaiman, escribiendo sus propios guiones para cómics en los que aparecen personajes y lugares descritos en la serie regular. Afortunadamente, la calidad de estas historias suelen ser, como mínimo, aceptables, y suponen un complemento interesante a la obra de Gaiman. 

EL GAIMAN POST-SANDMAN

Ya convertido en una estrella del mundo de los cómics y dando por concluida la serie limitada de Sandman, Gaiman continuó escribiendo guiones para tebeos, algunos de los cuales se siguen teniendo como protagonistas a Los Eternos (véase el apartado las obras complementarias), pero también otros totalmente ajenos a la saga que le dio la fama. El fin de la serie también supuso la vuelta de Gaiman a una intensa actividad como escritor, con la publicación, entre otras, de las obras Coraline, American Gods, Stardust, y la más reciente: Los hijos de Anansi. También el cine recibe aportaciones de la creatividad de Gaiman: para su amigo Dave McKean escribe el guión de MirrorMask, y en el 2007 se adapta su novela Stardust, con un reparto espectacular.

Pero lo que realmente marca un antes y un después de Sandman en la vida y obra de Gaiman es su reconocimiento y prestigio: en el mundo del cómic ya se le considera a la altura de los más grandes, y en el mundo de la literatura fantástica empieza a hacerse un hueco como uno de los representantes más destacados de una nueva generación de autores. 

A MODO DE CONCLUSIÓN

El mundo de los cómics lleva décadas persiguiendo la consideración de forma de expresión artística. Ha tenido que luchar contra prejuicios, ignorancia y reduccionismos, y todavía tiene mucho camino por recorrer. Durante los años 80 y 90 una nueva corriente de autores abanderados por grandes gurús como Alan Moore y Frank Miller pusieron en marcha un proceso similar al que protagonizó el cine a principios del s.XX: la dignificación y maduración de un medio. Pero, en contra de toda previsión, una de las obras fundamentales de esta transformación surgió de la pluma de un desconocido para el gran medio, en un formato de edición totalmente corriente, y contando historias muy alejadas de la tradición cultural de los habituales del medio.  

Y por sí mismo, sin ningún tipo de publicidad o reclamo, The Sandman se convirtió en uno de los cómics más renombrados de su momento. Se alzó como abanderado de una nueva forma de concebir el arte secuencial, y demostró que los lectores estaban preparados para asumir guiones con una enorme carga lírica y literaria. Gaiman no fue el primer autor en escribir cómics para lectores maduros, pero su Sandman fue capaz de crear toda una mitología en la que se desarrollaba una epopeya compleja y elegante, que cautivó la mente de lectores que siempre habían visto los cómics como un entretenimiento juvenil. Gaiman soñó con una nueva forma de escribir tebeos. Y como dijo su personaje Morfeo, un sueño nunca es sólo un sueño.

ENLACES

En las páginas siguientes se puede obtener más información sobre Sandman o su autor, Neil Gaiman:

Procedencia de las imágenes (con información de copyright)



Este artículo fue escrito por Yeray-Muad'Dib. El texto tiene licencia Creative Commons CC:BY-NC-SA, lo que significa que puede distribuirse libremente siempre y cuando se acredite al autor, se conserve la licencia y no se use con fines comerciales.